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Proceso

Cómo trabajo

Cinco pasos, en este orden. La parte que más decide el resultado es la primera, y es la que más se salta todo el mundo.

  1. Entender el problema

    Qué falla hoy, a quién le duele y cuánto cuesta. En el agregador inmobiliario el enunciado era «reducir costes», pero el problema real era depender de un tercero para el núcleo del producto. Son dos cosas distintas y llevan a soluciones distintas.

  2. Diseñar la solución

    Arquitectura, modelo de datos, dependencias y qué se sacrifica en cada opción. Aquí es donde decido si un fallo debe quedar aislado, qué se puede reintentar y qué tiene que ser transaccional.

  3. Implementar

    Código, infraestructura y despliegue. Cuando un proceso puede fallar, procuro que falle aislado y se pueda reintentar: un portal roto no debería parar los otros seis.

  4. Validar

    Comportamiento real y casos límite, no solo que compile. Un backup no cuenta hasta que lo has restaurado; un despliegue no cuenta hasta que responde el healthcheck.

  5. Medir y ajustar

    Coste, tiempos y mantenimiento. Si digo que algo bajó de precio o de latencia, tengo el número de antes y el de después — no una impresión.

Dónde entra la IA

En los pasos donde aporta velocidad, nunca en los que deciden el diseño. Las decisiones técnicas y la validación siguen siendo mías, y respondo de ellas.

Cómo uso la IA, en detalle